sábado, 7 de julio de 2018

Libro de cuentos: "Su póliza no cubre esta eventualidad, Sr. Samsa" de Gianni Alfredo Biffi



Suele decirse, y quizá sea verdad, que la literatura peruana es demasiado seria, demasiado solemne. Pocos son los que en nuestra tradición han ido en contra de esta tendencia y a esa pequeña lista de autores se suma ahora el nombre de Gianni Biffi. A través de este puñado de relatos, ha construido un personaje que hace de la literatura no solo un medio para buscar el amor y el sentido de su existencia, sino un espejo para mirarse a sí mismo y reírse de sus fobias, de sus debilidades, de sus a veces desopilantes fantasías, pero también de aquello que somos como sociedad. El resultado es un libro original y entretenido, de aquellos que se leen con una sonrisa socarrona y que sin embargo nos provocan una sorprendente ternura.

Marco García Falcón


Los cuentos de Gianni Biffi tienen todo lo que espero de un primer libro: humor, ironía, irreverencia, inseguridad, auto condescendencia, osadía, inteligencia, referencias literarias en cada párrafo y dedicatorias que son relatos en sí mismos. Los relatos de Woody Allen, los guiones de Larry David y las primeras novelas de Philip Roth son algunos ingredientes que nos ayudan a entender este stand-up literario y, sobre todo, a disfrutarlo plenamente.

Ivan Thays

Los cuentos de Gianni Biffi tienen un sentido del humor no tan común por estas tierras, una sutil ironía con la que el autor se enfrenta a la realidad. No he podido evitar de imaginarme a una especie de Woody Allen de los años 70, soñando con todas esas guapas mujeres inalcanzables, a las que solo conquistara el personaje con su inteligencia, sus bromas o bien su tierna torpeza.

Rossana Díaz Costa

Los cuentos de Gianni Biffi vienen en clave de comedia. Los personajes suelen aparecer parapetados detrás de la hilaridad, el rictus, el humor negro de los diálogos y las situaciones que atraviesan, en un intento de huir del pasado, la nostalgia, el fracaso, la soledad, que los atormentan; y nos demuestra así que a veces la risa, el humor negro es el mejor traje para ocultar el dolor.

Ulises Gutiérrez Llantoy

lunes, 31 de julio de 2017

Regreso a Un par de vueltas por la realidad


Buenas noches.
Creo que está demás decirlo: estamos en una noche histórica para la poesía peruana contemporánea. No solo celebramos la reedición de un poemario excluyente, también nos congrega la reserva moral de la tradición de la poesía peruana, porque este poemario, aparte de lo mucho que ofrece, también nos invita a (re)visitar su tradición inmediata, algo descuidada por sus nuevas voces.

Esta noche no tendría sentido sin los factores que contribuyeron a la existencia de esta reedición, como también a su circunstancia. En primer lugar, Juan Ramírez Ruiz regresa a su casa, porque este libro que tenemos ahora en manos es tal a cuenta de un escritor y editor de la Universidad Federico Villarreal, Eduardo Reyme, que ve cumplido su sueño de editar a un poeta que también estudió en dicha universidad. También prestemos atención al contexto de su presentación: el fuego y la furia de la Antifil. En este sentido, no nos extrañemos que alguna vez Juan Ramírez Ruiz, en el fervor vital y político de los años setenta, haya hecho suya estas instalaciones que ahora nos cobijan. Todo puede pasar y las especulaciones quedan de lado cuando nos referimos a las consecuencias de vivir en poesía. Yo prefiero creer que sí, que Ramírez Ruiz también estuvo en estos ambientes de la casona que alberga a la Antifil.
¿Qué pensamos cuando pensamos en Un par de vueltas por la realidad?
Lo mejor sería no pensar el libro desde el discurso racional, sino abordarlo desde la verdad emocional del recuerdo de su primera impresión: en lo personal, lo leí a los 22 años, en ejemplar prestado por algunos días por el poeta y narrador Miguel Ildefonso. Siempre había escuchado del poemario, lo había leído, como seguramente muchos de ustedes, ya sea por fragmentos en revistas o en fotocopias. Si en esos formatos la poesía de Juan Ramírez Ruiz exhibía un destello verbal capaz de encender instintos, la experiencia en formato de libro significó toda una revolución, un sano acto de subversión que partía de la actitud de uno mismo ante la vida.
Ese sentimiento de subversión yacía en palabras y versos escritos, en aquella lectura inicial, hacía más de treinta años. La indignada frescura de las palabras de Ramírez Ruiz fue lo que quebró el concepto de lo que en ese tiempo creía que era la poesía, haciéndola cercana e íntima en su salvaje cotidianidad. No hablamos de palabras pautadas por el efectismo, sino de palabras que transmitían una sensibilidad de época por medio de una furia que no dudaba en quebrar actitudes contemplativas. Es decir: fui partícipe del verbo que exhibía una nerviosa urgencia. Es precisamente esa nerviosa urgencia lo que ha impedido, e impide, que pesen los años en las páginas de este libro que podríamos llamar artefacto de escritura.
En este sentido, la nueva aparición de Un par de vueltas por la realidad no pudo ocurrir en mejor momento. No solo es un libro necesario para la poesía peruana última, lo es también para su narrativa, géneros que últimamente vienen apostando por el vacío del discurso seguro, convertidos en medios terapéuticos, destilando conservadurismo, dinamitados por los peligrosos senderos de la aceptación de la palabra. Por ello, para el creador, sea narrador o poeta, este libro servirá de píldora del deshueve, o llámalo acicate. La experiencia poética para Ramírez Ruiz no solo quedaba en el ensimismamiento tras el impacto de su lectura, sino que llamaba a la acción, a la revolución contra el conformismo y todas las variantes del besamanismo.
Esa es la incomodidad que nos sigue dejando el presente artefacto de escritura: ¿seremos capaces acaso de seguir al menos la décima parte de sus postulados?
Obviamente, como todo poeta, Ramírez Ruiz buscaba ser reconocido como un gran poeta, que a estas alturas solo los idiotas pondrían en duda. Pero bien sabemos que Ramírez Ruiz no deseaba un espacio en los discursos de la academia, mucho menos que su poesía se vea reducida a oscuras utilidades discursivas, lo que buscaba era el cambio de actitud del eventual lector por medio de la experiencia de su palabra exaltada y atribulada. Ramírez Ruiz creía en la verdad emocional de la palabra, en su hechizo capaz de cambiar vidas, o determinadas vidas.
Eso: Ramírez Ruiz buscaba la coherencia de la experiencia, que el lector no se quede solo en la lectura, sino que haga algo partiendo de ella. Lo dice: “para no caminar con la cara repleta de angustia por las avenidas del Perú / llevaremos descuidadamente el cuerpo / seremos totalmente expansivos / viviremos con el estruendo justo para que un leve rumor / sea el estallido inevitable y necesario.”
Pero tengamos también en cuenta el contexto en que apareció este libro. Bien sabemos que Ramírez Ruiz fue uno de los puntales del Movimiento Hora Zero. Por ello, en lo personal me interesa poco o nada el distanciamiento que nuestro autor tuvo con sus miembros. La verdad del chisme no debe imponerse ante una realidad axiomática: la presente publicación es también un rotundo testimonio de la actualidad de Hora Zero, una actualidad respaldada y saludada por la presencia de todos nosotros, los lectores de poesía peruana. Si algo podemos decir de los poemarios publicados en la primera etapa del movimiento, es que Kenacort y Valium 10 de Jorge Pimentel, En los extramuros del mundo de Enrique Verástegui y Un par de vueltas por la realidad, son obras maestras de la poesía peruana de la segunda mitad del siglo XX. Conozco a no pocos poetas que han encontrado, y encuentran, su camino en la poesía tras el fogonazo recibido mediante estos poemarios, que tienen el poder suficiente de afianzar convicciones. No puedo decir lo mismo de otros poemarios peruanos contemporáneos, que no pueden transmitir, o propiciar cambios en el lector, más allá de su eventual calidad.
Tenemos razones para estar contentos. Un par de vueltas por la realidad ya no será un libro inhallable y estamos más que agradecidos.

Gabriel Ruiz Ortega

[Un par de vueltas por la realidad] 



[Del autor] 


JUAN RAMÍREZ RUIZ, conspicuo representante de la poesía peruana surgida en la década de 1970, nació en Chiclayo en la Avenida Arica 1341 en 1946. Estudió en la Universidad Nacional Federico Villarreal (UNFV). Víctima de un accidente de tránsito, falleció en junio del 2007. Estuvo desaparecido durante 8 meses, fue buscado por su familia y sus amigos a través de emotivas cartas, hasta que un día la policía lo halló muerto, su cuerpo había sido enterrado como NN y toda su obra pasó a ser casi inhallable convirtiendo al poeta casi en un mito, una especie de underground conocido por unos cuantos. 
Junto con Jorge Pimentel fundó el Movimiento Hora Zero que es reconocido como el mayor esfuerzo para democratizar la poesía en el Perú y, también, en Latinoamérica. Ambos poetas suscribieron el manifiesto Palabras urgentes que fue, en realidad, la partida de nacimiento del proyecto que junto a muchos otros poetas y artistas pusieron en práctica.
Ramírez Ruiz postuló la estética del Poema Integral, sustentada en el ensayo que apareció JUAN RAMÍREZ RUIZ, conspicuo representante de la poesía peruana surgida en la década de 1970, nació en Chiclayo en la Avenida Arica 1341 en 1946. Estudió en la Universidad Nacional Federico Villarreal (UNFV). Víctima de un accidente de tránsito, falleció en junio del 2007. Estuvo desaparecido durante 8 meses, fue buscado por su familia y sus amigos a través de emotivas cartas, hasta que un día la policía lo halló muerto, su cuerpo había sido enterrado como NN y toda su obra pasó a ser casi inhallable convirtiendo al poeta casi en un mito, una especie de underground conocido por unos cuantos. 
Junto con Jorge Pimentel fundó el Movimiento Hora Zero que es reconocido como el mayor esfuerzo para democratizar la poesía en el Perú y, también, en Latinoamérica. Ambos poetas suscribieron el manifiesto Palabras urgentes que fue, en realidad, la partida de nacimiento del proyecto que junto a muchos otros poetas y artistas pusieron en práctica.
Ramírez Ruiz postuló la estética del Poema Integral, sustentada en el ensayo que apareció como una suerte de colofón en su Libro Un Par de Vueltas por la Realidad (1971); allí el poeta explica las características principales de la nueva poética que se resumen en esta frase: “una totalización, donde se amalgame el todo individual con el todo universal"; así el Poema Integral se convirtió en uno de los principales aportes del Movimiento del cual el poeta se apartaría luego.
Publicó también Vida perpetua (Editorial Ames, 1978) y Las armas molidas (Arteidea Editores, 1996). Su ópera prima, Un par de vueltas por la realidad (Editorial Hora Zero, 1971) vuelve a ver la luz después de 46 años gracias a la editorial independiente Vivirsinenterarse y tiene por objetivo que más lectores se acerquen a una de las poéticas más ambiciosas que se haya escrito en Latinoamérica. Sin duda alguna Juanrra merece ocupar un lugar preponderante en la historia literaria de nuestro país y nuestro continente. Finalmente con la publicación de este libro se busca que su autor cumpla un deseo postergado por mucho tiempo: recorrer el mundo. 

[Contraportada] 


Querido lector: el libro que tienes en manos es un acontecimiento. Te hablo de un rescate, como también de un testimonio de aquella década del setenta del Siglo XX que bien podríamos calificar como “Los años maravillosos de la poesía peruana”, y esto no es poco, teniendo en cuenta que la base del prestigio de nuestra tradición literaria le debe absolutamente todo a su poesía. 
En este sentido, Un par de vueltas por la realidad, del desaparecido poeta Juan Ramírez Ruiz, vendría a ser un artefacto poético que ya habitaba en las parcelas de la leyenda. Leído en fotocopias y, muy especial, admirado y discutido en la esencia vital que tanto gustaba a Ramírez Ruiz, a quien no solo debemos asumirlo como una voz clave de nuestra poesía contemporánea, sino también como un hombre de acción. Para nuestro poeta, la poesía sin coherencia no era más que burda impostura. Esa coherencia que identifica a este artefacto poético, compuesto de poemas y manifiestos, y que fueron una radiografía de su época, se mantiene vigente hasta el día de hoy, exigiendo a la palabra poética que abandone su condición de palabra para convertirse en revolución.
En estas páginas respira el autor, sentimos su actitud y su furiosa inconformidad, alientos que han hecho de este libro uno considerado de culto. No vamos a perder el tiempo preguntándonos por las razones de su silenciamiento de décadas, menos por la estratégica apropiación interesada de la obra de Ramírez Ruiz. Hoy por hoy, eso no importa. Lo que sí importa es que este LIBRAZO habitará con nosotros para formar magisterio y afianzar convicciones en el ejercicio de la palabra poética (Gabriel Ruiz Ortega)

viernes, 14 de abril de 2017

[Próxima publicación]





[De la autora]

Especialista Social con 10 años de experiencia. Directora de Proyectos en la Asociación Civil Esencias.Estudios de Creación literaria en el Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar.
Columnista de Panorama Cajamarquino.
Escritora de blog amapolasenelalma.wordpress, ganador del premio Versatile Blogger, versión far west y el premio “Liebster Award”. 
"Ni de noche ni de día" es su primera novela.

[Contratapa]

¿Cuánta soledad, cuánta desdicha, cuántos infortunios cabe en la vida de una mujer que siente que lo ha perdido todo? Ni de noche ni de día es una novela corta pero intensa, rodeada de un halo existencialista que nos hará reflexionar quiénes fuimos antes del dolor para mostrarnos que ni durante ni después estuvimos solos.
Un personaje misterioso llamado David ha vuelto a la vida de Blanca Palacios en el peor momento de su vida: el fallecimiento de su hijo. Su único objetivo es sacarla de ese charco caótico llamado depresión. Tras lograrlo desaparecerá misteriosamente abriendo un enorme vacío en ella quien hará hasta lo imposible para dar con su paradero. Lo que Diana Hidalgo explora en este libro es llegar a desentrañar quiénes son esos seres que como David nos rodean y nos protegen, en muchos casos nos cubren con su dicha y llegan a nuestra vida con la única misión de iluminar nuestros corazones y enseñarnos que todo, absolutamente todo, tiene un por qué. La literatura como reducto es un grito desesperado de esperanza y esta novela es un ejemplo de ello.

lunes, 20 de marzo de 2017

[Próxima publicación]



[Del autor]

Periodista licenciado por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Trabajó en el diario La República y actualmente labora en el diario El Comercio. Sus poemas han sido publicados en revistas de Literatura como Discursiva (2008), La Luna de Pierrot (2010) y en la antología de poetas jóvenes Catástasis (2009) de la editorial OREM de Trujillo.  Además, ha participado en talleres de los poetas Oscar Limache, Rosella Di Paolo, Carmen Ollé y Roger Santiváñez.

[Contratapa]

Qué significa un poema extraviado entre calles cuyos nombres no se recuerdan. Navegando entre las páginas de este poemario y utilizando sus propias imágenes podemos caer en la pregunta, dónde se encuentra la ciudad donde se ocultan las violetas, y sobre todo, esos versos que no buscan salvar a nadie. El autor explora desde dos miradas un mismo páramo. Transmuta su lenguaje de acuerdo a los temas que va mostrando como cuadros en una pared.
Quizás las líneas que concatenan este cuaderno de poemas y de voces, van y vienen para recodarnos que la poesía  es como un monosílabo de una ola que asciende hasta cubrir la última arena, así como escribe el vate. Estos poemas se desvisten para llevar un mensaje del color de un beso. Descubrir un poema para luego comentarlo siempre es una labor inefable, y ese descubrimiento no puede realizarse ni con mapas ni con brújulas.
Este libro es un hermoso jardín de criaturas diáfanas que nos permiten ver parte de nosotros mismos. Un buen inicio en este camino interminable de la escritura cuyas palabras, parafraseando a Octavio Paz, nos acercan y nos alejan de la realidad. (Alex Alejandro)


jueves, 8 de diciembre de 2016

[DIOS SE TRAGARÁ LA MUERTE]


Día: 
Lunes 19 de diciembre

Hora:
4:30 p.m

Lugar:
Universidad Nacional Federico Villarreal



[Del autor]

Carlos Castañeda estudió Literatura en la Universidad Nacional Federico Villarreal (UNFV), Educación en la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle (UNE) y la Maestría en Literatura Peruana y Latinoamericana en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM).
Ha participado en diferentes coloquios sobre literatura andina, realizando el I Coloquio Internacional Revisando los discursos andinos: Homenaje a Marcos Yauri Montero en el 2009. Ha publicado en el 2015 el poemario “Voz de hilo”.
En la actualidad cursa estudios de Filosofía en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) y Derecho en la Universidad Privada del Norte (UPN).

[Contratapa]

Carlos Castañeda, al igual que José Carlos Mariátegui, es un alma agónica. En Dios se tragará la muerte, la insinuación idílica sirve como perfecta alegoría de las luchas internas del ser. Es una individualidad sin tapujos, con esa musicalidad en la reflexión que solo alcanzan los grandes poetas. Y por eso mismo persigue horizontes que abarcan fines más allá de la autoindulgencia. Es un brillante homenaje al humanismo del que tanto se carece por estos días. El reconocimiento del otro surge en la metafísica como sentido común, por ello el amor que expresa por Alejandrina es melancólico pero a la vez dulce. La universalidad de las artes nos sugieren que son la máxima expresión del ser, y es el hombre, como tal, el que debe estar a la altura de los tiempos. El poeta decide dar un paso hacia adelante y tomar como suyas las grandes afrentas de la historia humana: el miedo a la muerte, el sentido de temporalidad, la luchas de contrarios como motor histórico-existencial. Se erige como el hombre nuevo que vaticinó Mariátegui: pletórico de ternura lírica y de amor profundo por la humanidad. (Dante Morales)

[Comentario del libro]

Con versos de honda emoción, Dios se tragará la muerte de Carlos Castañeda reflexiona sobre el sentido de la muerte a partir de la irreparable pérdida de la figura materna. Entre el ascenso del alma a la eternidad y el desconsuelo que abate al yo lírico, asistimos a momentos de intensa reflexión que afloran mediante el permanente recuerdo de Alejandrina, el ser amado. Concebido como un discurrir en cuyo curso se va revelando el trance interior de la voz lírica, la evocación despliega toda su intensidad mediante un lenguaje que halla en la imagen, la metáfora, la invocación y la pregunta el camino para poder expresar sentimientos encontrados. La ausencia de la madre origina un sentimiento de vacío que retrotrae al presente imágenes del pasado en las que se puede apreciar el calor familiar, el cobijo materno, el lazo umbilical, la cotidianeidad en el hogar. Estas imágenes se conjugan en el juego de voces que conforman el discurso poético hasta alcanzar un cierto tono metafísico con que se impregnan las reflexiones acerca de la vida, la muerte, el tiempo, el ser, el amor. Los versos se elevan como una plegaria que expresa el verdadero significado de la madre y el deseo del yo lírico ansiando su regreso. Las preguntas, la duda, la invocación, el deseo se entrecruzan. El fin del trance está por venir: la esperanza en el regreso del ser querido se hace posible, pues Dios se ha tragado la muerte y ha acabado, así, con el tiempo, la finitud y el sufrimiento. (Nécker Salazar Mejía)

[Presentadores]

* Eduardo Reyme
* Dante Morales
* Maynor Freyre
* Necker Salazar

miércoles, 8 de junio de 2016

Conferencia literaria: "Leer o morir"

Día: 10 de junio
Hora: 4:30
Lugar: Colegio Alexander Von Humboldt de Pisco
Organiza: Colegio Alexander Von Humboldt y editorial Vivirsinenterarse


domingo, 24 de abril de 2016

[Próxima publicación]



“Poblado de ficciones ágiles y muy inteligentes, Dennis Arias nos trae Transmutaciones, una colección de relatos que aborda una diversidad temática, donde destacan los sucesos insólitos e inquietantes. En estos cuentos asistimos a un homenaje indirecto a Borges, Vargas Llosa, incluso Ribeyro y Cortazár. Desfilan en sus páginas sociedades secretas, transformaciones insólitas, reconfiguraciones delirantes del fútbol, la relación paterna, amical, de pareja y lo mitológico como signo simbólico de lo fantástico en nuestras vidas. Este libro son como los buenos sismos: no deja nada en su sitio”. Pedro Novoa.

“Martin Amis dice que entrar a un relato es como entrar a una casa. Algunos narradores te hacen pasar por la puerta grande y otros te introducen por la ventana. Habría que agregar que hay quienes solo dejan una luz encendida durante varios días o hacen ruidos extraños y entonces el lector se ve impulsado a meterse a hurtadillas, sin que nadie lo haya invitado. Los catorce cuentos de este libro de Dennis Arias parecen ensayar todas esas posibilidades, pero una vez que se está adentro, siempre sucede lo mismo: la maquinaria narrativa avanza de una manera admirable y subyugante y el lector sale de este lugar con las emociones magnificadas o revolucionadas, pero con la certeza también de que es imperioso volver a entrar”. Marco García Falcón.

“Con esta excelente prosa narrativa, Dennis Arias nos ha concedido el sueño de tener una propia existencia, una existencia más allá de las palabras”. Giuliana Catari.


martes, 15 de septiembre de 2015

Feria del Libro Independiente por la Bibliodiversidad

A vísperas de celebrarse el Día "B" (Día de la Bibliodiversidad) se realizará una Feria del Libro Independiente en la Casa de la Literatura Peruana los días 19 y 20 de setiembre desde las 12:00 hasta las 7:00 p.m. La Editorial Vivirsinenterarse se une a esta iniciativa y confirma su asistencia. Esperamos que todos los que vayan obtengan nuestras últimas publicaciones a precios de feria y puedan celebrar junto a nosotros la bibliodiversidad, que no es otra cosa que una manera de dinamizar la cultura y poder llegar a más personas con lo que más nos gusta, los libros. ¡Los esperamos!



VII Coloquio de Estudiantes de la Maestría en Literatura Hispanoamericana PUCP

El 16, 17 y 18 de setiembre se llevará a cabo el VII Coloquio de Estudiantes de la Maestría en Literatura Hispanoamericana PUCP a la cual le agradecemos por la organización de la presentación del libro "Retorno a la creatura" y el homenaje que dentro del coloquio se le rendirá al poeta Pablo Guevara el día miércoles 17 a las 7:00 p.m.; así también le agradecemos por haber invitado a autores de esta casa editorial como Eduardo Reyme el cual participará en la mesa de Testimonio de creación literarias el jueves 17 a las 5:00 p.m. y a Marco Yauri Montero el cual estará el viernes 18 a las 7:30 p.m. en la mesa Los escritores en la ciudad y la ciudad en sus escritos.



sábado, 5 de septiembre de 2015

Los que no amamos como las aves

Si amaramos como las aves holgaríamos nuestras alas y realizaríamos el respectivo baile de cortejo. Si tan solo amaramos como ellas nuestras palabras serían pequeños susurros que remecerían constelaciones y surcarían aires no tan lejanos. El amor nos hace volar y la poesía solo es ese instrumento para alzar el vuelo. Pero nos hemos alejado de las coordenadas correctas y nos hemos convertido en el pájaro, en el ojo de la bestia.
Nos devoran mañanas y no podemos hacer nocturno el amor; solo renegamos que el mundo siga indiferente mientras pertenecemos cínicamente a ese mar de hipocresía.
Este poemario divido en 4 apartados presenta a un yo poético que nos increpa, que nos deja rodeados de preguntas, que hace nostálgico el amor solo para que nosotros como lectores nos mimeticemos con ese sentir que de hecho ha sido dado sin tapujos ni censuras. Sin embargo, existen preguntas dentro del libro que pautean cada apartado y que lo hacen en síntesis una lección: ¿Cómo construir el amor sin caer en la cotidianidad? ¿Cómo ser un actante para el amor si solo nos mantenemos estáticos frente a un mar de recuerdos?
En el apartado Las aves y el amor; las aves nos enseñan que las preguntas son solo los indicios del pichón que está aprendiendo a volar. Hay una constante nostalgia de un amor que increpa, de un amor no material, de un amor que se pierde en la imagen del mar de La Herradura, de un amor proyectado hacia futuro, de la esperanza del amor. En Historia Natural, poema de cinco apartados y que además considero que sintetiza esta primera parte, el yo poético se muestra estático como las olas, precisamente envuelto en un mar de recuerdos. Estos apartados proponen a su vez diferentes orillas de lectura en donde muerte, nostalgia, el ahora; la venganza y el amor son solo marejadas que desembocarán en la esperanza del mismo. El vuelo se presenta como ya lo dije lleno de preguntas, de cotidianidad en donde los lunes nos quema la lengua, los martes encontramos las camas vacías, los miércoles están llenos de lecturas y dentro de todo esto, el vuelo solo desea construir las coordenadas para atrapar el amor.
En el segundo apartado Todos somos aves frente al espejo el yo poético está cansado de la cotidianidad; como si la investidura del trabajo “casi nupcial” como diría Mario Montalbetti, pesara. Sin embargo, ese sentir es combativo. Los recuerdos de su infancia empuñan espadas y luchan a verso limpio con aquellos días en donde duele ponerse el saco y la corbata; en donde nos tragamos las preocupaciones tanto propias como ajenas. Los nombres presentes en esta sección son pequeños espejos que refractan con su concavidad el alma del poeta. En Horacio, el espejo es la ausencia; en Nicómaco es la gran espera del retorno; en Alejandra  la nostalgia y la ausencia son espejos en donde el poeta se vuelve una imprecación continua; en Sofía, el tiempo del yo poético es el espejo donde se depositan anhelos que conducen hacia la ausencia, como si la muerte fuera una pulsión continua; como si no hubiera algo más allá del tiempo compartido. Finalmente en Mamá Nina reposan todos los espejos ya mencionados. Su imagen es cóncava y convexa respectivamente y que además impulsan al yo poético a exteriorizar todo un río de sensaciones. La muerte de Mamá Nina es una promesa constante para cambiarlo todo y ser mejores hijos, nietos y bisnietos. Solo en ella nada se pierde sino por el contrario, todo se transforma.
Por último en Cuando descansan las aves y Vuelo final, el vuelo ya es seguro; el yo poético ya ha aprendido que después de haber surcado los aires del centro de Lima; después de haber dado vueltas sin rumbo fijo, el único nido que conduce las coordenadas exactas del vuelo, es el cuerpo de la mujer amada. Ya no hay traspiés ni advertencias como en la primera lección; el yo poético ha mudado de alas. Si retornamos a la pregunta inicial de como construimos el amor sin caer en la cotidianidad, con todo lo mencionado la respuesta se hace sencilla: es en la vida diaria, familiar y nostálgica donde lo construimos. 
Este libro nos alecciona pero al mismo tiempo nos da alas de libertad. Aquí el amor no va dirigido a una sola persona, aquí el amor se ha democratizado. Raúl Zurita en Canto a su amor desaparecido dice: “Mi amor ha quedado pegado a las rocas, al mar y a las montañas…” y es precisamente este amor enfocado en el libro que se adhiere y se mimetiza con quien lo lee. Es un amor ya no en primera o en segunda persona; es un amor que se ha colectivizado y si no amamos como las aves pues es hora de hacerlo. 

Jossimar Cavalier

jueves, 13 de agosto de 2015

De París a Capri es posible encontrar la felicidad

Conocí a Marco, leyéndolo. Su prosa cuidada y fina fue algo que no encontré en autores de su generación más sí en autores de la talla de Luis Loayza, sobre todo el Loayza de Otras tardes si lo comparamos con París personal y a El Avaro (por el manejo de la brevedad al narrar) con la nouvelle, El cielo de Capri. Ambos libros tienen por supuesto su propio sello y algo de míticos. La literatura de Marco es muy particular y original, él mira las cosas, las contempla y las hace brillar de belleza cada vez que describe una situación en el relato y es el lector el que cae rendido ante su prosa, y es el lector el cómplice que reconoce en esa musicalidad y cadencia a un autor, a un escritor de verdad.
Yo llegué a París personal de a oídas, por aquel entonces lo había editado una universidad, había terminado la secundaria y un programa transmitido en canal nacional lo presentó a Marco con elogios nunca antes dicho u oídos, para con ningún autor que asistió a dicho programa. Me llamó la atención sobremanera las cosas que se dijo de él así que al día siguiente fui a buscarlo a la librería y por supuesto no lo conseguí, ello activó mi ansiedad por conseguir ese libro azul que mostraba una ventana desde donde se podía ver a lo lejos el cielo.
Habían pasado tres años ya, había ingresado a la facultad y ese libro seguía llamándome la atención. El título de París personal despertaba mi interés sobremanera además por esa idea post boom de que había que irse a París para hacerse escritor pues esa idea rondaba en mi cabeza de estudiante de pregrado por aquellos años. Una vez que lo compré, recuerdo haberlo leído con emoción, solo el Otras tardes de Loayza me había impactado tanto como este libro. Quería conocer al autor, pero por aquel entonces había un aura de misterio en Marco que lo rodeaba a él y a su París personal, ¿cómo podría conocerlo? me preguntaba Es justo decir que aquellos años eran distintos de los que vivimos ahora en donde puedes agregar a un escritor al Facebook y decirle que su libro te ha gustado o no, aunque esto último es peligroso porque puede que te eliminen de su lista de contactos. No se preocupen, Marco jamás haría eso, su literatura es la proyección de su caballerosidad y respeto para con sus lectores. Por aquellos años decía, Internet recién se estaba expandiendo y nosotros apenas usábamos el chat del MSM. Ahora que lo pienso mejor la única ventana que teníamos era ese programa de literatura y había entonces que apuntar a cuanto autor aparecía para ir a conseguirlo o a perseguirlo.
Debo reconocer que por algún momento creí que Marco era un autor a lo Salinger o a lo Loayza, ese tipo de autores que escribe algo estupendo y lo deja ahí porque siente que el libro tendrá que llegar a quien tenga que llegar. Esta edición doble de su libro de cuentos y su primera novela me ha permitido descubrir que no ha sido ese silencio fabricado por él, sino por las circunstancias, pero su literatura siempre estuvo ahí, siempre estuvo escribiendo, da cuenta de ello su última novela “Un olvidado asombro” editada por el Fondo de Cultura Económica. Novela del tema del padre que si hoy se van de esta feria con su libro doble y ella no se arrepentirán, se los aseguro.

Libro en mano he recomendado París personal a cuanta persona se me ha cruzado por aquel entonces. Lo mandé a leer a cientos de estudiantes, he sido desde entonces un entusiasta difusor de su obra. Con mi libro, el de la ventana azul y el cielo parisino me pasó lo que a muchos les ha pasado, lo presté, lo presté tanto que un momento desapareció de entre mis manos y de la memoria de quien se lo había prestado o lo había prestado este porque le había emocionado tanto como a mí y tuvo ese gesto de dárselo a leer a otra. Quería y quiero creer que un libro por el que uno siente tanto cariño termina estando poco tiempo con nosotros porque en realidad su destino no es de uno sino el de todos o uno en particular, el de viajar de mano en mano y dejar al dueño con esa aura de nostalgia que es la misma con la que termina cada cuento del libro
Luego leí El cielo de Capri y encontré un autor sólido. Me hizo recordar a Seda de Baricco. Breve, impactante, fluido, bello en el lenguaje y bien contado.
Cuando a inicios de año me junté con él, con Marco y conversamos del proyecto que la editorial tenía pensado sabíamos al reto al cual nos enfrentábamos, así que lo tomamos con mucha responsabilidad y el libro que tendrán hoy en sus manos así lo demuestra. Quiero contarles que todos en la editorial festejaron mi regreso de aquella reunión y festejaron con prudencia cuando dije “Marco ha aceptado apostar por nosotros”. Luego vino el giro visual que ustedes verán en esta edición, la cual ha usado ese instrumento tradicional del troquel para proponer una colección objeto que sea una pieza de colección en sus bibliotecas, cada edición que iremos publicando será una edición que llame la atención al nuevo lector, a ese joven que puede que esté pensando que leer no es también divertirse. Necesitábamos un libro fresco, nuevo, que se lea y muestre su dialogismo entre uno y otro, pensamos en un público nuevo, en colores alegres, en el elemento de la maleta que figura en la portada y que su sola postura nos hace pensar que no somos nosotros los que viajamos sino que es nuestra maleta la que nos lleva a lugares impensados y somos nosotros los que la seguimos. Ustedes leerán este libro y por un instante irán a París y luego a Capri, la isla de Italia y se darán cuenta lo maravilloso que es la literatura, podrán recuperar en un solo libro esos libros que perdieron en algún momento como yo y podrán decir que es posible que la felicidad quepa en una mano. ¿Qué más puedo decir? Estoy emocionado porque he pasado del lector que admiraba al escritor a ser un cómplice de ese autor que creo que debería tener más lectores. Este libro ha hecho, entre café y café, que conversemos no solo de literatura sino de otros temas y creo o es lo que quiero pensar que esa complicidad ha solventado una amistad que nace de la admiración que siento por él.
Finalmente creo que Marco y yo estuvimos predestinados a juntarnos en algún momento, creo que él nos esperó a que madurásemos como editorial para mirarnos como una alternativa, creo que nuestra seriedad como editorial lo convenció. Lo he notado alegre y muy entusiasta con esta edición en estos días y créanme que quien obtenga hoy estos libros tendrá en su biblioteca un libro de lujo, recuperarán lo que perdieron, volverá lo que se fue a su lugar de donde nunca debió haberse ido, y quienes nunca lo leyeron pues qué maravilla empezarán con aquello de “Viajar es mudar de piel” y entrarán a un mundo íntimo y de profunda sensibilidad.
Como lector les digo, léanlo. De París a Capri es posible encontrar la felicidad. Gracias.


Eduardo Reyme Wendell